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DIAdemaEsta Semana Santa, tres pequeñas hijas de puta post-adolescentes anónimas (que son las más hijas de puta entre todas las pequeñas hijas de puta) me hicieron llorar. Se metieron con mi diadema. ¿Qué tengo, seis años? Pongamos una sidrería en un pueblo perdido de Asturias. Pongamos a una pareja que se sienta a cenar, y en la mesa de al lado, pongamos a un grupo de muchachitas chungas. Sí, de ésas que se percibe que están llenas de mala energía, que son sacos de porblemas y complejos acumulados, que necesitan llamar la atención, agresivas y (¿por qué no decirlo?) vulgares. Ahora, a estas hijas de Satanás démosles sendos móviles de penúltima generación cargados con la peor música. Y áquí arrancaría esta bonita historia. Tía mira esta canción cómo mola, a ver pon más alto, pues la mía es mucho mejor, pon más alto te digo, a ver ésta, joder tía Paulina es lo más, que pongas más alto. Y yo, que valoro el silencio, que soy defensora acérrima de mi espacio sonoro, que para mí que lo invadan es como si me metieran un dedo en el ojo, no me pude callar. Lo intenté, de verdad, pero no pude. Imposible. ¿Te importa poner más bajo, por favor? No me voy a hacer la santa. No lo dije con calma, que no pude, que quise, pero no pude. Se me notó un leve Pequeña hija de puta o apagas el móvil o te lo comes. La muchacha satánica se quedó cortada, y lo bajó. Pero otra de las muchachas satánicas, que tenía más odio vital, más complejos y, más que nada, un sobrepeso evidente y un pelo con más grasa que mi freídora, decidió que era un buen momento para marcar territorio. Saltó la perdiz. Pon más alto, que pongas más alto te digo, ¿qué canción?, la más ruidosa, ¿Paulina? Paulina. Yo intentaba fingir normalidad, que mi dignidad no está de saldo, venga a comer chorizo a la sidra y chorizo a la sidra, mirando para otro lado. La muchaha me acercaba el móvil, para hacer más daño. Y Jorge me decía entre susurros ¿Cuándo aprenderás a callarte? Y yo Sólo son unas crías de 16 años con un móvil nuevo. Ya se acabará la canción. Me oyeron. Tengo que aprender a susurrar. DIECISÉIS AÑOS TENÍA YO CUANDO LLEVABA TU DIADEMA me suelta una de las pequeñas hijas de puta. Y yo, que suelo ser rápida, que he tenido buenas maestras, me quedé callada, con la boca llena de chorizo a la sidra. Estoy desentrenada. Qué lástima. 09/04/2007 23:55 Comentarios » Ir a formulario
Yo también soy defensora de mi espacio sonoro, y lamento cada vez disfrutar menos del silencio, asi que por ese lado te entiendo perfectamente... He leido un poco de tu perfil y descubrí varias cosas en comun...es bueno saberlo...
Saludos.. Fecha: 10/04/2007 18:12.
Pero la frase "pequeña hija de puta o apagas el móvil o te lo comes" ¿la dijiste o solo la pensaste?. Seguro que todas iban con pantalones de talle bajo, ajustados hasta la rodilla y acampanados a continuación, y de vivos colores tipo fucsia o amarillo.
Y he de reconocer que yo también me hubiera quedado cortado con la frase de la chica. Por cierto, insisto en lo de: "todos hemos sido niños alguna vez", pero, que yo recuerde, creo que no eramos ni de lejos lo hijos de puta que son ahora Fecha: 10/04/2007 20:05.
uy, el anónimo de la parrafada era yo, puse el nombre, lo juroorrr
Fecha: 11/04/2007 14:17.
Yo nunca un fui niño malo, la verdad es que nunca he sido malo...
Pero joder, vaya con la niña! Fecha: 12/04/2007 13:05.
Te habíamos reconocido, joserra. Sólo tú describes así de bien a esta gente
Fecha: 12/04/2007 18:15. |
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