elMundoSegún S TIPRUEBATE MIS ZAPATOS |
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PODERÍO FINO![]() Como todos los días, después de mi paseo en bici, me meto en un bar a tomarme el cafecito de rigor con su pintxito. Hoy tenía que estudiar. Nada me gusta más que estudiar por los bares, que en casa me da tristeza y no me concentro. Y hoy, en la barra del bar de casi siempre, se me aparece un fantasma del pasado. Pablo, para más señas. Cámara de televisión de cuando yo era reportera pizpireta. Pablo, nada más y nada menos, que me trajo de cabeza hace diez años. Siempre he tenido debilidad por los cámaras, cosa curiosa. Pero no por los de plató, que ésos se apoltronan y sólo mueven los brazos. Me gustaban los cámaras de calle, los que llevaban la cacho de cámara al hombro de un sitio a otro, con una cosa como de poderío fino. Me encantaba verles trabajar, mover el diafragma, hacer balances de blancos y pulsar todos esos botoncitos misteriosos a toda velocidad para que la noticia no pasara de largo. Con Pablo me lo pasaba mejor que con los otros. Cuando llegaba a la redacción y me decían Hoy cubres xxx, te vas con Pablo, yo ya no necestitaba más. Que me reía con él. Y yo pensaba para mí Este tío no está a tu alcance, olvídate. Y me quedaba mirándolo de reojo con cara de simplona, en el Twingo ése negro de la tele en el que nos movíamos. Pero un día nos tocó ir a cubrir un concierto. Puede ser que fuera de Amparanoia. Y al acabar, nos tomamos una caña, ahí mismo. Me dijo Sujeta la cámara mientras voy pidiendo. Y yo la cogí, que me encanta salsear en esto de las cámaras, y me puse a grabarle mientras pedía. Y fue como en una película, que el tío empezó a hablar a la cámara como si yo no estuviera allí, y decía Hay que ver esta chica, que me tiene muy despistado, que un día de éstos le voy a dar un beso para ver cómo reacciona. Y a mí casi se me cae la cámara, ese mamotreco enorme, mientras él se dio la vuelta tan tranquilo para coger las cañas. Hacía tiempo que no me acordaba de todo esto, de los nervios, de los reportajes absurdos con La oreja de Van Gogh, del Twingo. Y de mi querencia por los cámaras y su poderío fino. Ole. 08/01/2007 15:31 Comentarios » Ir a formulario
Sí, yo también hay por aquí algún cámara al que le pediría que me enseñase el zoom
Fecha: 09/01/2007 07:34.
Pues pídeselo.
Nunca sabes. Siempre es el que menos te lo esperas el que tiene un gran angular. Fecha: 09/01/2007 11:10.
Esta historia de los cámaras me ha recordado aquel monólogo de Marilyn sobre cómo siempre se enamoraba de los saxofonistas. Que tiempos aquellos.
Fecha: 09/01/2007 13:04. |
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