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PRUEBATE MIS ZAPATOS

Se muestran los artículos pertenecientes a Enero de 2006.

Resumen

02/01/2006

BUEN COMIENZO

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Estuvo bien la noche. La Nochevieja, se entiende.

Cené en casa de mi familia política. Fue superdivertido. Un poco raro, eso sí. Es el primer año que pasaba la Nochevieja fuera de casa y, a ratos, se me hizo durillo. Pero me lo pasé muy bien. Son muy bulliciosos, mucha gente hablando todos a la vez. No sé. Una familia-familia. No quiero decir decir con esto que la mía no lo sea, claro que lo es, cada familia es un universo. Pero es que la familia de mi novio me recuerda a las películas españolas de los años 60... ésas en las familias eran super-numerosas y que siempre estaban liándola: la madre de aquí p’allá con el pollo, los hermanos pequeños peleándose en el suelo de la cocina, el padre dándole la charla a la niña mediana, la hermana mayor en plan "yo paso de todo", encerrada en la habitación mientras habla con el novio por teléfono, la abuela y el abuelo mirando la tele... no sé. Bullicioso. Todo muy dinámico y divertido.

En el momento de las uvas llamé a mi casa y me las comí con mi familia. No hubiera podido hacerlo de otra forma. Chica, soy una romántica llorona. Luego nos pusimos a bailar ahí todos, al son de lo que fuera que echaran por la tele. Y mi suegra, toda salada, gritando "¡¡a bailar, a bailar, que da buena suerte!!" Y yo venga a bailar, como si me hubieran dado cuerda, que no estoy para tentar a la suerte. Me lo pasé superbien. 

Después de la sobremesa, de hablar de futurólogos y poderes mágicos y cosas así (cómo me gusta este tema, cómo me gusta) JOrge y yo nos bajamos a la calle. A brindar con sus amigos. ¿Cómo iba yo a saber que el plan era hacer un botellón en la mitad de una acera, a no sé cuántos grados bajo cero? Yo ahí, toda congelada, que casi me desmayo cuando sin querer meto el pie en la bolsa de hielos, empapándome todo el zapato y las medias. ¿Alegría-alegría? Después de casi una hora de agonía, nos pusimos en marcha. ¿Y adónde vamos? ¡¡¡A la casa ocupa!!! Sí, sí, a la casa aocupa, allí donde el calorcito es considerado un privilegio de los fachas de derechas. Madre mía. Un bar imrpovisado, separado de la calle por un par de lonas colgadas. Eso sí, la música estuvo guay, ahí ochentera, en plan Alaska. Muy bien, muy bien. Y el precio... una caña, un euro. Eso es otra ventaja, ¿no? Pero mi pobre piececito, congelado...

De cualquier manera, me gustó. El balance fue bueno. Sobre todo si me acuerdo de la Nochevieja anterior, en Donosti. Ni siquiera salí. EStaba pasando un momento difícil, por no hablar de lo deprimente que me resulta la Nochevieja donostiarra. Así que me quedé en casa, bastante depre. Ahora, dándole un par de vueltas al tema, me planteo: ¿quizá este año ha sido tan flojo por eso? Porque lo arranqué en casa, triste, sola, pesimista. Si esto es verdad, está claro que este 2006 será, entonces, un año divertido.

Virgencita virgencita... que sea un buen año.

02/01/2006 11:39 Autor: es-ti. #. Tema: así es la vida... Hay 2 comentarios.

09/01/2006

ÁNGELES BETANCOR: El alma de la buena cocina

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  • Una fobia: Los insectos.
  • Un personaje: Mis personas favoritas son mis amigos.
  • Algo que cambiaría en el mundo: Lo cambiaría todo, sólo por probar.
  • Una frase: El lobo pierde la piel, pero no el vicio
  • Un sueño: Dejar de trabajar.
  • La nueva ley contra el tabaco es…: Necesaria. Los no fumadores han estado discriminados hasta ahora.
  • Un cocinero: El mío, Paolo Culeddu. Y mi primo, Jesús Pelegrín.
  • Ingredientes básicos: la pasta y el tomate .
  • Ingrediente que no usaría: No le hago ascos a ninguno, si está bien elaborado.
  • Defínase a sí misma: Optimista y alegre.

     Ángeles Betancor es una mujer sonriente, detallista y muy luchadora. Nació en Las Palmas, y allí trabajaba en una oficina hasta que, en el año 1985, se fue a Madrid. Iba siguiendo al que entonces era su pareja, Caco Senante. Ahora está afincada en la capital, y se dedica en cuerpo y alma a su restaurante, el popular italiano Come Prima, donde pasa prácticamente el día entero supervisando que todo esté perfecto. Se nota que le gusta. Con “Tu vuo fa l’americano”, de Renato Carosone, sonando de fondo en el local, Ángela da indicaciones a sus empleados mientras empiezan a llegar los primeros clientes. Va de aquí para allá, está muy pendiente de todo: recibe en la puerta, vigila los platos que van saliendo, también se ocupa de la contabilidad… Una vida entregada a la hostelería, un trabajo que ella considera, además, su gran afición.

 

Una hostelera entusiasta

     Cuando Ángela llegó a Madrid, abrió junto con Caco Senante La Bodeguita del Caco, un restaurante canario y caribeño. El local era el mismo que ahora ocupa el Come Prima, en pleno Barrio de Las Letras. “Estuve 17 años sirviendo papas arrugadas en La Bodeguita. Pero después, cambié de novio y cambié de restaurante”, dice sonriendo. “Mi nueva pareja era un italiano. Me enseñó un montón de cosas sobre su cultura y me cautivó. Por eso cambié a un restaurante italiano”. De esto hace ya diez años, en los que el Come Prima se ha convertido poco a poco en un lugar de visita indispensable para los amantes de la buena cocina italiana. Es un restaurante sencillo, nada pomposo. El servicio es impecable; la comida, riquísima; y el local, muy íntimo y acogedor. “El edificio tiene cerca de 200 años, y este local siempre ha sido de negocios. Hubo un restaurante asturiano, una casa de paellas… Yo he procurado no tocar nada. Mantiene las escaleras, los tres comedores… Lo único que he hecho ha sido pintarlo de verde y color tierra, los colores toscanos.”
     El chef, Paolo Culeddu, es además socio de Ángela. “Es un cocinero maravilloso, de Cerdeña. Tiene muchísimas, muchísimas recetas en la cabeza y las va innovando.”  Ángela levanta el brazo cuando Paolo pasa cerca de nosotros, y le invita a sentarse a la mesa, orgullosa. “Cuéntale, cuéntale cómo se crea un menú desde cero”, le dice con entusiasmo. Paolo explica, entre el castellano y el italiano, que la clave está en partir de las recetas tradicionales, y después añadir otras más innovadoras, elaboradas, que rompan un poco los esquemas.  Las pizzas no entran en la carta. “Antes sí que las servíamos”, explica Ángela, “pero es que a veces venían grupos de diez chavales y se pedían dos pizzas y tres coca-colas. No era rentable. Además, en Italia se distinguen las trattorias, que no sirven pizza, y las pizzerías. Nosotros somos una trattoria.”
     Para Ángela, una de las partes más complicadas de su trabajo es encontrar buenos camareros. “Lo más importante, las cualidades indispensables son, sin duda, la simpatía y la educación. Sin eso, no hay nada que hacer. Todo lo demás se puede aprender. Por el contrario, el defecto más común es la lentitud.”  

“Cuanto más popular es un personaje, más sencillo es a la hora de elegir un plato”

      El Come Prima siempre está lleno. Hace unos años se puso muy de moda, porque se corrió el rumor de que el Príncipe Felipe había ido a comer con Eva Sannum. “Sí que vinieron los dos, sí”, explica Ángela “pero vinieron por separado, y en épocas distintas. Él vino con un grupo de amigos, y cenaron en este mismo salón”. Se trata de un salón pequeño, casi un “apartado” con tres mesas, decorado con fotos de personajes italianos en blanco y negro, en el que uno puede fácilmente imaginarse la escena.
     Y es que entre la clientela de Ángela se encuentran personas selectas de todos los ámbitos de la actualidad. “Si te digo la verdad, viene más gente conocida que gente de la calle. Ahora, por ejemplo, viene a comer Federico Trillo. Felipe González vino la semana pasada. También han venido Isabel Preysler, Miguel Boyer, Gabino Diego… Eso, este mes”. Dice Ángela que la gran mayoría suele repetir, y casi siempre piden lo mismo. “Es muy curioso. Cuanto más populares son, más sencillos son a la hora de elegir un plato. González, por ejemplo, siempre pide spaghetti con tomate. Dice que los cocinamos muy bien. A Boyer no le gusta nada el queso parmesano. Gallardón viene muchísimo también, y siempre pide macarrones con tomate”. Entre los clientes canarios más habituales se encuentra Manolo Vieira, que es amigo de Ángela, y otros muchos que están de paso y aprovechan para visitar el restaurante porque han oído hablar de él.
     Ángela es una ortodoxa convencida en lo que a gastronomía se refiere. Ama su profesión, ha elegido con mimo los platos de la carta y sus ingredientes. Por eso, reconoce que se pone muy nerviosa cuando un cliente le dice cómo debe hacer su trabajo. “Mi chef es estupendo, tenemos más de cuarenta platos… y de repente, llega un cliente que te pide que le cambies la salsa, o que le añadas beicon a las almejas. Mire usted, no. No me destroce la carta, haga el favor.”, dice Ángela muy tajante, casi maternal. “Pero luego siempre repiten, porque aquí comen bien. Es que, claro… si me mezclan los ingredientes como si esto fuera un restaurante chino, no puede ser. ¡Han llegado a pedirme tortilla de patatas! ¡Aquí! Menos mal que estas cosas cada vez pasan menos, y que yo ya estoy preparada para plantar cara y decir que ni hablar”.

“Echo de menos la calma”

     El precio que Ángela tiene que pagar por esta entrega absoluta es la ausencia de vida personal, y de aficiones “¡Yo de eso no tengo! Mi afición es la hostelería. Me paso aquí casi el día entero. De comer y cenar por ahí, nada… Aquí hago todas mis comidas. Libro los domingos, eso sí… ¡pero es que siempre me quedo en casa descansando!”. Aún así, Ángela parece encantada. Su hijo, de 33 años, no comparte esta pasión por la hostelería. “Se dedica a los ordenadores, pero los fines de semana sí que me echa una manita en el restaurante”.

     El resto de su familia está en Las Palmas. Ángela explica que no va una vez al año a verlos, y a pasear por Las Canteras. “Es lo que más me gusta de Las Palmas, que hay rincones para estar tranquila, para desconectar. Allí existe esa opción, uno puede elegir entre el barullo y la calma.  En Madrid es imposible. No hay espacios despejados. Aquí se vive a mil por hora”. También suele reservar un hueco para ir a ver a su primo, Jesús Pelegrín, galardonado cocinero del restaurante Mamma Tina de Las Palmas. “Es un cocinero buenísimo. A veces, nos enviamos clientes. Muchos canarios que pasan por Madrid vienen a cenar a Come Prima enviados por él. Y al revés”.

09/01/2006 10:31 Autor: es-ti. #. Tema: entrevistas No hay comentarios. Comentar.

MELCHOR FUNCIONARIO

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Como estas Navidades las he pasado"de prestado", vamos, en casa de la familia de mi novio, he podido aprender un montón de cosas nuevas. Y es que, si lo piensas, hay en las Navidades algo que recuerda al sexo: uno no sabe cómo lo practican los demás. Por eso conservan este halo de misterio mágico.

La cuestión es que en la mitad del barullo de la apertura de regalos (porque creía yo que lo de Nochevieja era barullo, pero eso lo pensaba porque aún no había presenciado el Día de Reyes) Álvaro, el hermano pequeño de Jorge, empezó a acordarse del día en que Melchor vino a casa y abrió con ellos los regalos. Yo, claro, flipada, pensando que aquello sería un chiste "privado"... vamos, como cuando un chico con el que te acuestas por primera vez te pide algo de lo que tú no habías oído hablar. ¡Pero no! Resulta que en Móstoles, el Ayuntamiento tiene un servicio de Reyes Magos a domicilio. Tú lo contratas con seis meses de antelación, y la Noche de Reyes, el Rey Mago que tú elijas se pasa por tu casa y despierta a los niños para abrir los regalos. Claro, la pega es que uno no sabe a que hora exacta llegará, porque va de casa en casa toda la noche. Así que los padres no duermen, pendientes del timbre. A las 3 de la mañana puede llegar el Melchor-funcionario tranquilamente y tú le tienes que abrir la puerta. Luego, despierta a los niños y abre con ellos los regalos.

Álvaro contaba lo que pasó esa noche con una sonrisa de oreja a oreja, y los ojillos brillantes-brillantes. Y eso que ya no es ningún niño. Vamos, que es un hombretón, guapo que te mueres por cierto. No sé. Me parece una idea buenísima, una iniciativa super entrañable. Es la mejor vacuna contra niños crueles mata-mitos de patio de colegio.

09/01/2006 11:34 Autor: es-ti. #. Tema: así es la vida... Hay 3 comentarios.

12/01/2006

Qué mareo...

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Llevo varios días con unos mareos de lo más raro. Me mareo estando sentada, y me tengo que agarrar a la silla. Acto seguido, un hormigueo muy intenso me recorre el lado izquierdo del cuero cabelludo. Y después, nauseas. Raro-raro-raro. Y yo, como buena hipocondríaca de manual que soy, pues me he asustado. Debo decir, en mi favor, que en los últimos años he aprendido a des-oirme, a no tomarme en serio, a silbar y mirar para otro lado. Por eso, mi hipocondria va mejorando. Pero es que ESTO ME PARECE DEMASIADO como para silbar.

Así que me he ido a la Seguridad Social, a ver a mi médico de cabecera. Hacía como un millón de años que no pisaba la SS. Contraté un seguro médico, el básico, que incluye atención y todos los análisis y pruebas que se hagan in situ. La tranquilidad y la rapidez de la asistencia privada bien valen 28 euros al mes para un hipocondríaco. Pero es que como yo me he rayado tanto con estos mareos, me he empeñado en que quiero que me hagan una resonancia magnética. ¿Que es una exageración? Pues puede ser, pero francamente, no me importa. Como mi amigo joserra, yo también quiero quedarme tranquila. ¡Lo primero es descartar lo más grave, coño! Y es que mi seguro no me cubre estas cosas de hipocondríaco extremo.

Cuestión, que me he adentrado en el mágico mundo de la SS esta bonita mañana de invierno. Esas batas blan-quecinas, esas paredes mohosas (pero menos de lo que recordaba) y esos bancos de rejilla de hierro como los de los parques de mi infancia.  Y ESOS ABUELOS/AS, el maravilloso sector relegado de la vida social y  principal protagonista de la seguridad social.

abuelita dime tú Allí estaban, unas haciendo ganchillo, otros con la mirada ausente, otro peleando contra la gravedad con la ayuda del bastón... Y ese anciano, llamémosle el REY del ambulatorio. Sí hombre: ése que llega lleno de energía, saludando a las señoritas de información por su nombre y a voz en grito (Maribel guapa guapa, déjame que te dé los buenos días, guapa) y luego recorre el pasillo dando los buenos días a t-o-d-o el mundo y deseando a t-o-d-o- el mundo que la virgen le dé "una vida hasta los cien años... ¡pero con salud, eh, con salud!" Y yo ahí sonriendo, gracias gracias. Y pensando, vaya sitio más malo ha elegido usted para ir deseando eso a la gente. Y a mi lado dos abuelitas de ésas que huelen a abuelitas, de ésas que saben TODO sobre diagnósticos y sobre fármacos, y que van al ambulatorio a echar la mañana. Y una le pregunta a la otra "¿Y la Puri, cómo que no ha venido hoy?" Y la otra, sin levantar la vista de las agujas: " Es que está enferma, la pobre".

Yo he intentado evadirme, leyendo un poco. Pero era difícil. Por fin, mi turno. La doctora ni me ha mirado a la cara. Pero literalmente, ni me ha mirado a la cara. No puedo decir que haya sido desagradable, porque no lo ha sido. Sólo que era más importante para ella rellenar el formulario en el ordenador que mirarme a la cara.  Le he contado. Yo esperaba, internamente, que cuando le contara lo que me pasaba se llevara las manos a la cabeza asustada. Nada más lejos. Le he contado y ella no ha separado la vista de la pantalla. "¿Ya comes?" Y yo... "Pues sí". Me ha preguntado que cuánto tiempo hace que no me hago una analítica completa. Y yo... "No recuerdo haberme hecho una en mi vida". Ahí me ha mirado. Ha cogido una plantilla de analítica y ha empezado a hacer cruces y cruces y cruces en todos los apartados. Y yo pensando en el pedazo bocadillo de chorizo que me voy a tener que meter para compensar toda la sangre que me van a tener que sacar. Y ¡Zas! Me planta un bote de orina con su probeta y todo. Y yo pensando en que mi resonancia magnética va a tener que esperar, pero esperar... esperar, porque esta mujer iba por otro lado diametralmente opuesto. Mientras yo trataba de añadir elementos de mi mareo que me parecía que lo hacían diferente: lo de los hormigueos, lo de las náuseas, el hecho de que el aire fresco no me lo alivie ni un poco, etc. Pero ella, como quien oye llover, venga a hacer cruces y cruces.

¡Olé-olé-y-olé!

12/01/2006 12:45 Autor: es-ti. #. Hay 2 comentarios.

16/01/2006

la ruleta de la vida

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Hoy, leyendo a Locusta, me he dado cuenta de que últimamente todo va mal. A mucha gente. Me llegan noticias malas (pero de las malas-malas) de cada uno de las parcelas de mi vida. No sé ni cuánto tiempo hace que nadie de mi entorno me da una noticia buena. Estoy preocupada.

Reflexionando, y mirando atrás, puedo decir que está claro que en la vida todo va por ciclos. Al menos en mi caso. Me paso un año pletórico, en el que TODO va mejor que bien: trabajo, familia, amor, dinero... también en las cosas pequeñas: el semáforo se pone verde nada más llegar al cruce, el metro llega en cuanto piso el andén, me encuentro unas gafas de sol... Es curioso. De repente, ¡zas! De un día para otro TODO cambia. Pierdo el trabajo, mi relación empieza a fallar, mis amigos empiezan a irse de Madrid... también en las cosas pequeñas: se me rompe el ordenador, pierdo sistemáticamente el metro en las narices, se me cae el juego de vasos que me regaló mi madre, se me quema la tortilla... No puedo explicarme a qué se deben estas cosas.

Reflexionando, y mirando atrás, también puedo decir que los cambios de ciclo suelen venir precedidos por una serie de "señales" curiosas.  Cuando una buena racha se acerca, o ya está teniendo lugar, mi vida se llena de casualidades impresionantes. Encuentros imposibles con gente que no veía hacía mil años en lugares absurdos, números capicúa siempre que miro el reloj,  canciones extrañas en circunstancias extrañas, la tradicional pisada de la caca del perro por la calle... no sé explicarlo mejor. Las "señales" que preceden a las malas rachas aún no las tengo claras.

Cuando las cosas van mal, tiendo al onanismo emocional. Es una lacra horrorsa. "Qué mal me va, qué desgraciada soy, qué felices son los demás, por qué yo, qué he hecho, me lo merezco..." Un desastre para la autoestima. Siempre caigo en la misma trampa. Poco a poco estoy aprendiendo a huir de esto. MUY poco a poco. Es una tarea complicada. Trato de mirar alrededor. De valorar a la gente que está ahí, que me aguanta y me quiere, me aconseja y se limita a suspirar cuando me pongo difícil. Intento darme cuenta de que estas etapas son  precisamente las importantes, las únicas en las que se crece y se aprende. Procuro relativizar, porque se me suele olvidar que SIEMPRE puede ser peor, aunque a veces parezca imposible.

La cuestión es que este año 2006 se presentaba, en principio, con todos los ingredientes necesarios para ser un año bueno-bueno.  Estoy rodeada de "señales" de todo tipo desde hace ya más de un mes.  Además, hice "mi ritual" el día de mi cumpleaños, y esto, en teoría, es infalible. Para los que no lo sepan, "mi ritual" consiste en ir a las doce de la noche al Km. Cero de la Puerta del Sol, para empezar mi cumpleaños ahí, en ese punto. Llamadme loca, pero creo que debe de haber una energía especial en ese punto-eje-cruce donde empiezan a contar todas las carreteras. Así que cuando las campanas suenan a las 12 de la noche, ahí estoy yo plantada como una flor para inaugurar mi día. Y hago lo mismo para clausurarlo. Me encanta esta tradición que tengo conmigo misma.  Pero a lo que iba: todo indicaba que este año iba a ser muy bueno. Y, francamente, el arranque ha sido muy malo. No por mí, que al menos, qué quieres que te diga, me he mantenido estable en la mediocridad. Pero he recibido noticias fatales de amigos míos, de varios amigos míos. La verdad: nada pinta bien. 

Esperemos todas las "señales" tengan razón de ser, que conduzcan a algo bueno. Que estas noticias malas que se han presentado de golpe se reconduzcan y el 2006 sea la ostia de bueno, coño QUE YA NOS TOOOCCCAAAAAAA.

16/01/2006 11:17 #. Tema: así es la vida... Hay 2 comentarios.

17/01/2006

un regalo

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Hoy, por ser un día absurdo, anodino, ya sin esperanzas de que el teléfono suene con noticias que cambien de una vez por todas este escepticismo que arrastro a mi pesar...

Hoy, porque sí y ¿por qué no? hoy me regalo y os regalo esta bonita imagen, que además (es que estoy en todo) hace juego con mi blog.

17/01/2006 12:16 Autor: es-ti. #. Hay 2 comentarios.

18/01/2006

ÉCHAME A MÍ LA CULPA

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Francamente, no sé si ha sido culpa mía o no. Eso no es importante. Lo que quiero destacar es todo lo que ha pasado a continuación. Siempre perdemos demasiado tiempo intentando aclarar quién tuvo o dejó de tener la culpa.

Venía yo de camino al trabajo, en moto - pongamos que eran diez menos cuarto de la mañana- por la calle Velazquez. De repente, un BMW rojo casi se me come cuando yo iba a cambiar de carril. Menudo susto. Freno. Él ha frenado, pero tarde. Tarde a propósito, provocando, para dejar claro que estaba muy enfadado. Vamos, que me ha dado con el morro del coche. Ahí sí me he enfadado. He parado la moto. Él ha hecho amago de salir del coche pero el copiloto, su novia, le ha tirado del brazo para que no saliera. Cuando los dos han visto que yo SÓLO era una mujer, él se ha envalentonado y ha salido. Muy cabreado. Pero yo más, que a lo de cabrearse siempre gano.

De ese BMW rojo ha salido, como un rayo,  un pijo con camisa y corbata. Pero un pijo de los blandos. ¿Cómo lo diría yo? Uno de esos tipos que parece haberse colado en el mundo, el clásico tonto de la clase disfrazado de trinfador. He empezado gritando yo, que para eso soy la dama y las damas primero.

"¿No ves que sólo soy una moto? Que no me trates como a un coche, que soy mucho más vulnerable"

Y él: "que te has colado en mi carril, hija de puta, que estaba yo primero."

Esto último no es verdad, pero ya he dicho que no voy a entrar a repartir culpas. Lo verdaderamente gracioso ha sido ver a este pseudo-triunfador gritando como una nena sin ninguna convicción y, sobre todo, con una voz de pito in-so-por-ta-ble. Me ha entrado la risa, ahí, a diez centímetros de su cara, y no he hecho ningún esfuerzo por disimularla. El pijo, que yo creo que fue el que le puso la voz a Espinete, era tan tonto que creía que por gritarme más cerca tenía más razón.

Y yo, aguantando la risa: "¿Qué pasa? Que me vas a pegar."

Y él: "Pues a lo mejor"

Y yo: "¿Ah, sí?" 

Ahí él ya ha dado por zanjada la conversación, aparentemente bastante satisfecho, después de haber soltado una mierda de frase escuálida sin ningún tipo de peso y haber amenazado con pegarme. Y se ha vuelto hacia el coche.

Y yo: "Con esa voz de pito dudo mucho que vayas a pegarme."

¡Zas! Se ha girado como alma que lleva el diablo. Y, claro, ha vuelto a colocarse a diez centímetros de mi cara. Porque en su micro-cosmos particular eso debe de significar poder, imagino. No recuerdo bien qué ha pasado en ese momento. Sólo sé que en un alarde de "poderío" y absoluta falta de control de la situación, el pijo blando ha cogido mi moto por la parte de atrás y la ha empezado a zarandear. Yo FLIPANDO, este tío me quiere romper la moto. Pero no, amiguitos. El tooonto quería ver la matrícula. Para colmo de infantilismo, suelta por su boca un:

"¡JA! Catalana tenías que ser" lleno de desprecio.

Y, no sé por qué, pero me he acordado de mi infancia en el colegio, de los insultos de los niños, de aquello de "mi padre es bombero y te va a matar con su hacha". Que parece mentira que en un mundo de adultos la nacionalidad de uno pueda ser un insulto. Así que le he respondido:

"No soy catalana, gilipoyas, soy VASCA".

Y él, es que no puedo dejar de reírme, ha cogido aire como arrebatado y, moviendo la cabeza como la niña de El Exorcista, ha dicho:

"Pues peoooor". 

Y yo no he podido evitarlo, porque si jugamos a tópicos, pues jugamos todos, así que le he dicho:

"Y ten cuidado, que tengo muchos contactos".  Lo he intentado decir en plan Corleone, pero me ha salido fatal. Se ve que no estaba inspirada.

Yo no sé si la culpa la tenía yo o la tenía él. Pero, visto lo visto... ¿verdad que no importa?

18/01/2006 11:21 Autor: es-ti. #. Hay 6 comentarios.

20/01/2006

DE MAESTROS Y FANTASÍAS

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Nada que ver. No quiero decir con esto que tenga fantasías con mis maestros. La cosa va por otro lado.

La cosa es que anoche soñé con este actor taaan mono, sí hombre, sí, el de siempre. Qué petarda, ¿verdad? Que es que se me ha metido entre ceja y ceja, y no hay tu tía. No sé cuántos años hace ya que lo tengo ahí, incrustado, entre las cejas. Y mira que es bajito, aduendado, tan poca cosa él. Pero no sé qué tiene el "rufián" (qué palabra tan desaprovechada) que voy y sueño con él. Que desde aquel juego de miradas en el festival de cortos de no sé que pueblo de las profundidades de Castilla, sueño con él de vez en cuando. Me parto. Son sueños infantiles. Vamos, yo no sé cómo serán las fantasías de los demás, pero las mías son poco o nada detalladas. (Por cierto, ¿cómo serán las fantasías de los demás?) Yo sueño más con la  historia que con... ¿la pasión? Que si estamos en un hotel en habitaciones diferentes, pero resulta que por circunstancias mi novio se va y yo acabo con él en la habitación, pero de charla, nada erótico, y nos enrollamos un rato, claro, eso sí, pero poco, porque luego estamos escondiéndonos por el hotel de las familias de los dos, pero en plan peli de espionaje. Vaya horterada Candy-Candy. Me niego a admitir que ésa soy yo. Claro, como no se pueden elegir los sueños... porque si no, para rato iba a soñar yo esas cursiladas. Yo elegiría soñar algo super maduro, en plan zapato de tacón negro y medias de rejilla.  Como en las pelis de los años cuarenta. Y con mensaje, vamos, que aprenda algo mientras sueño, ¿no?

Y hablando un poco de lo mismo, andaba por ahí en el sueño una profesora que tuve cuando estudiaba yo... esto... ¿Cómo se llamaba...? Da igual. En el sueño, ella era una del hotel. Nada erótico enfermizo, ya he dicho que yo no tengo fantasías con mis maestros de momento. Tendré que cambiar de mastros. El caso es que esta profesora es MARAVILLOSA, sólo que en su día no lo supe valorar. Me parecía autoritaria e insegura (una combinación peligrosa) y, efectivamente, lo era. Era una mujer "de hierro", infexible, con una simpatía pre-fabricada y unos pezones como flechas a pesar de sus cincuenta y pico. Pero tiempo después, nuestros caminos se volvieron a encontrar. En unas clases semi-particulares. Ahí todo cambió, ahí empecé a ver a la persona que había detrás, con sus miedos en primera fila, y no al fondo, escondi-ditos. Esta mujer me enseñó las cosas más importantes que yo sé de mi trabajo. Me enseñó, con su inflexibilidad, a ser exigente con mi estudio, minuciosa, a entender que "o está perfecto, o no está en absoluto". La verdad es que siempre me acuerdo de ella cuando intento hacer bien las cosas. Y me jode, porque me doy cuenta de que cada vez me cuesta más hacerlas bien, que a veces me siento sin armas, que me cago de miedo cuando me pasa esto y que... ¡Begoña, te echo de meeenoooooos!

 

 

20/01/2006 13:14 Autor: es-ti. #. Hay 1 comentario.

21/01/2006

CUANDO ERA PEQUEÑA...

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  • Me caí de la litera y me hice una fisura en el craneo. Por el golpe, un diente de leche me salió amarillo. El otro, el diente "adulto", también salió amarillo.
  • Gritaba como una descosida "¡Guardia civil! ¡Guardia Civil!" cada vez que me lavaban el pelo.
  • Veía Candy-Candy todos los domingos. Me parecía la niña más guapa del mundo.
  • MI hermana mayor me engañaba con el juego del ahorcado para hacerme beber la leche de la merienda.
  • Mi tortuga "Nicasia" desapareció de repente y mis padres me convencieron de que se había escapado de casa por las escaleras del portal. Hasta bien mayorcita no comprendí que, simplemente, se había muerto.
  • Pedí la Barbie a los Reyes Magos y me trajeron la Nancy. Nunca lo pude perdonar.
  • Unos niños de clase amenazaron con pegarme una paliza en el recreo, y yo les chantajeé con gomas de borrar nuevas que robé del armario de material escolar de la profesora. Funcionó.
  • Mi madre vino a buscarme al colegio con un regalo: un bañador color rosa chicle para las clases de natación. Fue el bañador más bonito que he tenido en mi vida.
  • Mi abuela me cambiaba de ropa delante de mi abuelo y me daba vergüenza. Es el primer recuerdo de pudor que tengo.
  • Me escapé sin avisar, con total inocencia e inconsciencia,  con un gitano anónimo de ojos claros a jugar a otro parque. Mi abuela reunió a todas las mujeres del pueblo para buscarme. Cuando las vi llegar a todas en grupo, casi me desmayo.
  • Mi padre me llevaba a los campeonatos de atletismo y me dejaba entrar en la sala de prensa. Me costaba comprender el hecho de tener a mi lado  al hombre que hablaba por el micrófono para todo el estadio.
  • Grité "Presoak kalera amnistia osoa" en una cena familiar. Mi madre no daba crédito.
  • Siempre llevaba el pelo cortado a lo "casco".
  • Gritaba  cuando había ruidos fuertes: fuegos artificiales, obras, charangas... Aún hoy, los ruidos fuertes me generan muchísima tensión.
  • En la boda de mis tíos, me puse a llorar como una loca porque pensaba que cuando el cura repartía la "forma", en realidad estaba envenenando a todo el mundo.
  • Le cortaba el pelo a todas mis muñecas.

 

 

21/01/2006 02:42 Autor: es-ti. #. Hay 3 comentarios.

24/01/2006

MUNDO LENTEJAS

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Tengo un serio problema con la autoridad: que no me la creo. Casi nunca. Es más, me pone de los nervios. Hoy en día, la mayoría de personas con autoridad -de cualquier tipo y nivel- que conozco, son unos ineptos TOTALES. Creo que nunca en la vida he tenido un jefe al que respetase como a mí me gustaría que me respetasen si fuera jefa. 

Ya sabemos todos que hay dos tipos de autoridad: llamémoslas autoridad jerárquica y autoridad moral.  Y es que, coño, que yo de la autoridad moral sólo he oído hablar en los libros. Que no hay ni una sola persona con autoridad jerárquica que se preocupe por obtener además la otra autoridad, la importante, la que no regalan con una firma. Que el respeto hay que ganárselo, hay que merecérselo. Estoy hasta las narices del "esto es así porque yo lo digo", harta del mundo  lentejas: o las comes, las dejas. Que cuando pides argumentos sólo recibes un ataque de miedo disfrazado de cabreo desproporcionado.

Pongamos por ejemplo a la Policía. Para servir al ciudadano. Y una mierda. Ayer presencié una ESCENA VERGONZOSA que me dejó HELADA. HELADA.

Yo iba en moto, para variar, y paré en un semáforo. De frente venía un coche de Policía que venía a 20 por hora (¿por qué los coches de Policía siempre van a 20 por hora, o si no, a doscientos?) y tuvo que parar para no atropellar a un pobre borrachuzo que cruzaba en plan salvaje. El conductor asomó la cabeza por la ventana, al principio en plan simpático. "Un poco de cuidado... ¿qué vas, en plan borrachín o qué?" El pobre borrachín en cuestión no acertaba a localizar los músculos de la lengua para poder hablar. En su defecto, gesticulaba con los brazos, como diciendo " a ver qué voy a hacer...". El poli siguió increpando al borracho "¿qué pasa?¿que no tienes otro sitio para cruzar?".  Y el borracho otra vez , con los brazos  "a ver qué voy a hacer".  El poli, Dios sabe atendiendo a qué razones, empezó a calentarse "que un día te van a atropellar, borracho". Y el borracho consiguió dibujar una especie de gemido del tipo "jjjeeeerr". El poli, aquí viene el momento para servir al ciudadano, con un par de narices, le suelta "la verdad es que tampoco se iba a perder mucho".

Al borracho se le pasó el pedo de golpe, se quedó cuajado, con los hombros encojidos y los brazos estirados aún en posición "a ver qué voy a hacer", pero ahora con cara un poco de "qué he hecho yo para merecer esto" y  otro poco de "es verdad, no se iba a perder mucho si me atropellaran".  A mí se me hinchó la vena del cuello, que me dieron ganas de acelerar y darme de frente contra esa mierda de coche y esa mierda de ser humano que iba dentro. Pero me limité a tocar el claxon, con rabia y alevosía, eso sí, por lo menos... y después seguí mi camino con la cara roja de rabia y de vergüenza.

Porque me da vergüenza el mundo en el que vivimos, y las personas con las que convivimos, que la gente con autoridad reafirma su ego a costa del de los demás. Y que yo no quiero lentejas, coño, que no me gustan. Que me da la real gana de comer paella sin tener que pagar por ello con mi autoestima, escuálida ya de tantos palos que recibe, pero autoestima al fin y al cabo.

24/01/2006 01:33 #. Hay 3 comentarios.

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24/01/2006 05:55 Autor: es-ti. #. No hay comentarios. Comentar.

26/01/2006

se tuerce

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Estos últimos días han sido muy difíciles. Imposible escribir. Hay cosas que son para uno mismo.

Me viene a la cabeza  la canción de Macaco  que dice "gira la vida gira gira... y a veces se tuerce". Sí, se tuerce, y se queda del revés. Del todo. Tanto que da miedo, que parece imposible levantar un pie para ponerlo delante del otro, y seguir andando. Que te quedas como congelado, como una estatua. Y la cabeza, también, como una estatua. Vacía. Los pensamientos se bloquean, apiñados unos encima de otros. Porque no entiendes. Así de simple. NO ENTIENDES la vida. Porque uno sí puede entender los pequeños problemas, lo rutinarios. Ésos fluyen por la cabeza, serpentean por tus neuronas, toman forma y puedes sacar conclusiones. Y puedes SENTIR rabia, suspicacia, pena. Pero cuando la vida se tuerce y se queda al revés... entonces ya no. No sientes nada. Sólo el vacío de los pensamientos apiñados. La nada en el sentido más absoluto. Quizá algo parecido al pánico, pero tan tan fuerte, tan tan íntimo, tan tan puro, que está como deformado. 

Pero la vida sigue. Así de crudo, así de injusto para el que está paralizado. El mundo no se para para preguntarte ¿Estás mejor?¿ Podemos seguir ya? Así que hay que tratar de tomar las riendas, de ordenar las ideas o, simplemente, de pasar por encima de ellas. Y volver a cambiar del negro al rojo, sin preguntarte por qué. Sólo hacerlo. Y a ver qué pasa. Porque ninguno somos Obélix , que tiene una fuerza infinita y puede coger la vida y retorcerla, hasta que deje  de estar del revés. Somos personitas, pequeñas y vulnerables. Pero capaces, eso sí, de cambiar del negro al rojo. Y a ver qué pasa.

26/01/2006 22:03 Autor: es-ti. #. No hay comentarios. Comentar.

30/01/2006

CUANDO ERA ADOLESCENTE...

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  • Pesaba cinco kilos más que ahora. O más. Pero no me importaba.
  • Mis padres me llevaron a un psicólogo, haciéndome creer que me iba a hacer un test de personalidad para ver qué carrera me convenía estudiar. Años después supe que, en realidad, mis padres me mandaron al psicólogo porque estaban muy preocupados por mi carácter extremadamente irascible.
  • Celebré mi primer cumpleaños "maduro" invitando a mis amigas al cine a ver El Príncipe de Zamunda y, luego, a comer un gofre con chocolate a la Parte Vieja. Me sentí muy independiente.
  • Le di mi primer beso a un chico de mi clase con el que estuve saliendo sólo una semana. Después de "cortar", fuimos enemigos a muerte hasta la universidad. Él y todos los chicos de clase convirtieron mi adolescencia en una tortura.
  • Cantaba en el Orfeón Donostiarra juvenil, pero siempre muy bajito. Un día, el director nos hizo una prueba individual con el piano. Me temblaba tanto la voz que pensé que me iban a echar.
  • Decidía lo que me iba a poner contando con el armario de todas mis amigas. Antes de ir a la discoteca light, nos cambiábamos la ropa en el baño de un bar. Para volver a casa, nos volvíamos a cambiar. 
  • Hacía piragüismo todos los veranos. Mi profesor era, simplemente, el chico más guapo del mundo, con ese bronceador azul que llevaba siempre en la nariz y ese pelo rubio cortado "a lo casco". Años después, enfermó de anorexia.
  • Tuve apendicitis. Durante los días anteriores a que me lo diagnosticaran, tenía un dolor infernal. Sin embargo, nadie -ni en el cole, ni en casa- me tomó en serio hasta que fui incapaz de caminar.
  • En un ataque de ira contra un estúpido de mi clase que me humilló, le tiré un bote de tippex a la cabeza con todas mis fuerzas. Una lástima, no le di. El bote se explotó contra la puerta y destrozó el vaquero de mi mejor amiga.
  • Me compraba la Super Pop todas las semanas. Mi hermana, sin embargo, se compraba la Muy Interesante.
  • Mi padre me trajo de Japón mi primer cd (REM, Out of time) y mi primer reproductor de cd-s.
  • Le escribí a la profesora de matemáticas "soy gangosa" con un rotulador en la parte de atrás de la bata. La pobre era gangosa.
  • Me di cuenta de que no me daba la risa al mirarme las tetas, como estaba convencida que me pasaría de pequeña.
  • En el festival de Carnaval del colegio, salí con dos amigos a hacer un playback de Mecano. Yo era Nacho Cano. Moví mucho la cabeza mientras tocaba el órgano. Creo que lo hice bastante bien.
  • Tenía un complejo horroroso por tener los dientes torcidos, por eso siempre me tapaba la boca para sonreír.  
30/01/2006 13:49 Autor: es-ti. #. Hay 6 comentarios.




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