Pensaba que a los 30 sería una señora casada y con hijos.
Mi compañera de piso me tiró los trastos, alegando "creo que tengo que ir al psicólogo porque me gustas". Fue la 1ª lesbiana que conocí en mi vida.
Sólo comía arroz y macarrones.
Tuve 2 novios en 4 años. Los dos, asturianos. Pero estaba enamorada del chico malo de clase.
La víspera de exámen, estudiaba TODA la noche salvo media hora, que dormía para que el cuerpo entendiera que era un día diferente.
Teníamos una chica que limpiaba el piso y nos hacía la comida. Qué cosas.
Le cogí miedo a la noche. Me habitué a dormir en el sofá, con la tele encendida. Aún lo hago.
Me bebía 3 latas de Coca-Cola Light al día. Un porfesor me preguntó si Coca-Cola me patrocinaba los estudios.
Teníamos una máquina de escribir en el salón. Allí, mis compañeras y yo escribíamos nuestro diario compartido. Se llamaba "Pellicer", como el casero.
La chica de la limpieza me tiró a la basura el aparato de los dientes. No había visto uno en su vida. Hizo lo mismo con un disquete que contenía un trabajo para clase.
Iba en moto a la facultad.
Me dormía siempre en la primera clase, después de comer, cuando nos ponían películas de culto.
No soportaba que me hablaran mientras tomaba apuntes en clase, porque me perdía y me ponía de los nervios.
En las prácticas de radio me adjudicaban siempre temas de poca responsabilidad, como el tiempo o el tráfico. No se fiaban mucho de mí mis compañeros.
Sabía que no iba a ganarme la vida con nada de lo que me enseñaban en clase.