Habla siempre en diminutivo: banquerito, cajita, dinerito, rojito, amarillito.
Finge empatía con los demás y sobrepásales: si ellos se alegran, alégrate más; si tienen un disgusto, llévate las manos a la cara, desconsolada.
Siempre que encuentres ocasión, repite tacos irrisorios como: caramba, recórcholis, caray.
Refúgiate en los demás. Pide desconsoladamente que la gente cuente chistes. Si no te siguen la corriente, cógete un berrinche de niña pequeña y hazte la víctima.
Si te pica la cara, ráscate sólo con el bordecito de la uña. Eso sí, la manicura siempre impecable y las uñas larguitas, o no aliviarás el picor.
Cuando sonrías, pon morritos de ejecutiva picarona y frunce el ceño. Con mucha condescendencia. Esto es fundamental.
Quédate embarazada siempre que puedas. No te dejes intimidar por los problemas de sobrepoblación.
Ala, yo no soy tan radical como ace... Pero sí, si tonta es en la tele, aún más tonta es en los descartes de grabación, cuando se pasa todo el rato contando anécdotas de su feliz familia