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El viaje de NICASIA![]() Nicasia es una tortuga de tierra que vive en la terraza de casa de mis padres. Ni se sabe la edad que tiene. Se pone uno a hacer números y se marea. Veamos. Llegó a nuestra casa cuando recién nos mudamos, es decir, hace... 25 años aprox. Fue un regalo de mi abuela a mi hermano. Bien, pues cuando llegó, ya tenía el tamaño que tiene ahora: un palmo de largo más o menos. Esto significa que ya tenía sus añitos. ¿Qué edad debe de tener el animal? Una barbaridad. Más que yo. ¿Cuánto vive una tortuga? ¿A qué huelen las cosas que no huelen a nada? En fin. Lo que pasó hace unas semanas es, poco menos, de expediente X. Nicasia DESAPARECIÓ. ¡Puf! Se esfumó de la faz de la terraza de golpe y porrón. NO estaba hibernando, NO se había escondido debajo de ningún tiesto, NO se había colado dentro de casa. Simplemente, no estaba. Y es que es lo que tienen las tortugas, que no son como lo perros. El grado de comunicación con un animal como una tortuga es cero. Vamos, que la llamas, y no viene. Imposible dar con ella. Estábamos preocupados. Pensábamos que, estuviera donde estuviera, se iba a morir de hambre. Y yo sólo podía acordarme de otra tortuga que tuvimos cuando yo era muy pequeña, que también desapareció. Mis padres me habían explicado que aquella tortuga se había escapado de casa, pero yo no lo podía entender. A mis 4 añitos, no me entraba en la cabeza que hubiera salido por la puerta de casa y hubiera bajado las escaleras del portal; que hubiera esperado a que algún vecino le abriera la puerta a la calle y se hubiera marchado paseando hasta un parque ella sola. Algo no me acababa de cuadrar. Claro, que con el tiempo comprendí que aquella tortuga se había muerto, punto. Y a mis padres no les pareció adecuado hablar de algo tan abstracto y terrorífico como la muerte a una niña pequeña. Pero, ¿y Nicasia? Nicasia no podía haberse muerto. Mis padres me lo hubieran contado esta vez. Ya tengo 30 años, aunque mi edad mental se haya quedado estancada en los 16. Así que tenía que ser verdad que había desaparecido misteriosamente. ¡Puf! Mi prima Mau decía que seguro que se había ido de paseo, a conocer mundo... "tantos años encerrada en una terraza acaban por volver loca a cualquiera". Decía que era seguro que, cuando encontrara lo que estuviera buscando, volvería. "Querrá buscar un tortugo, o conocer el mar... pero luego, volverá". Pues sí. Es verdad. Un buen día, después de tres semanas desaparecida, Nicasia apareció de repente en la terraza. Estaba tan pancha, justo en la mitad, como si nunca se hubiera movido de allí. Le saqué un poco de lechuga y tomate, y se lo comió tranquilamente, sin prisa. Coño, es una tortuga, qué prisa iba a tener. Pero parecía que no hubiera pasado hambre todos esos días. Un misterio. ¿Dónde habría estado Nicasia? Uno puede pensar que no buscamos bien, que siempre estuvo en la terraza. Pero ¿sabes qué? Me gusta mucho más pensar Mau tiene razón. Que se ha ido a buscar un tortugo a la playa. Si de aquí a unas semanas, la tortuga planta unos huevos en la mitad del patio, me caigo de espladas. 03/07/2006 00:44 Comentarios » Ir a formulario
El otro día salió en las noticias como celebraban el cumpleaños de una tortuga en un zoológico de Australia: 165 años creo que tenía el animal.
Vaya con Nicasia, claro, igual es que, proporcionalmente, sus 30 años son nuestra adolescencia y está en la época de "descubrir la vida" Fecha: 03/07/2006 11:05.
Eso es que quiere llamar la atención, no le hagáis "ni-casio". Ufff, qué mal se me da eso de los chistes...
Fecha: 05/07/2006 11:13. |
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