elMundoSegún S TIPRUEBATE MIS ZAPATOS |
![]() |
|
UNA TRISTE PARADOJA![]() De vuelta a la capital, después de 4 días en Donosti. No puedo. Cada vez, puedo menos. Me superan los ruidos: las bocinas, los gritos. Me superan los empujones, el estrés grabado a fuego, las caras de tristeza y de mal genio. Me superan los transeúntes interactivos que te quieren vender hasta sus calzoncillos. Me supera la suciedad, que se te queda pegada en piel y se te mete por la nariz. Las obras en todas partes, que te entran por los 5 sentidos y te roban la calma. Estoy harta. Estos días en Donosti han sido tan tranquilos... paseando en bici por el bide-gorri (camino rojo creado exclusivamente para bicicletas), asomada a la Bahía de La Concha, comiendo pintxos, y respirando mucho. Que allí sobra el aire. Igual que en Hendaya, un pueblo al sur de Francia. Qué gusto. El lunes fuimos allí a pasar el día . Una amiga mía tiene una casita preciosa a pie de playa y no puedo explicar la paz que se respiraba, comiendo con el mar delante de nosotros. Todo verde y azul.
Así si se puede. Se puede pensar. Es que dan ganas de irse de aquí, que esto es un infierno. Dan ganas de mandarlo todo a la mierda y volver a la calma. El problema es que todo acaba por aburrir. Incluso la calma puede acabar siendo asfixiante si es lo único que se tiene. Qué triste paradoja. Madrid te engancha como con esposas, te hace chantaje, y te obliga a quedarte. Y lo único que puedes hacer es esperar esos momentos de libertad condicional que te concede de tanto en tanto. Y gracias. 03/05/2006 14:49 Comentarios » Ir a formulario
Si, yo me siento así alguna vez, y eso que logroño no tiene mar pero me da muchos momentos de paz
Fecha: 05/05/2006 20:24. |
TemasArchivos
Enlacesotras vidas, otras locurasestar al díame suena tu voz...Otros
|