elMundoSegún S TIPRUEBATE MIS ZAPATOS |
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Qué mareo...![]() Llevo varios días con unos mareos de lo más raro. Me mareo estando sentada, y me tengo que agarrar a la silla. Acto seguido, un hormigueo muy intenso me recorre el lado izquierdo del cuero cabelludo. Y después, nauseas. Raro-raro-raro. Y yo, como buena hipocondríaca de manual que soy, pues me he asustado. Debo decir, en mi favor, que en los últimos años he aprendido a des-oirme, a no tomarme en serio, a silbar y mirar para otro lado. Por eso, mi hipocondria va mejorando. Pero es que ESTO ME PARECE DEMASIADO como para silbar. Así que me he ido a la Seguridad Social, a ver a mi médico de cabecera. Hacía como un millón de años que no pisaba la SS. Contraté un seguro médico, el básico, que incluye atención y todos los análisis y pruebas que se hagan in situ. La tranquilidad y la rapidez de la asistencia privada bien valen 28 euros al mes para un hipocondríaco. Pero es que como yo me he rayado tanto con estos mareos, me he empeñado en que quiero que me hagan una resonancia magnética. ¿Que es una exageración? Pues puede ser, pero francamente, no me importa. Como mi amigo joserra, yo también quiero quedarme tranquila. ¡Lo primero es descartar lo más grave, coño! Y es que mi seguro no me cubre estas cosas de hipocondríaco extremo. Cuestión, que me he adentrado en el mágico mundo de la SS esta bonita mañana de invierno. Esas batas blan-quecinas, esas paredes mohosas (pero menos de lo que recordaba) y esos bancos de rejilla de hierro como los de los parques de mi infancia. Y ESOS ABUELOS/AS, el maravilloso sector relegado de la vida social y principal protagonista de la seguridad social.
Yo he intentado evadirme, leyendo un poco. Pero era difícil. Por fin, mi turno. La doctora ni me ha mirado a la cara. Pero literalmente, ni me ha mirado a la cara. No puedo decir que haya sido desagradable, porque no lo ha sido. Sólo que era más importante para ella rellenar el formulario en el ordenador que mirarme a la cara. Le he contado. Yo esperaba, internamente, que cuando le contara lo que me pasaba se llevara las manos a la cabeza asustada. Nada más lejos. Le he contado y ella no ha separado la vista de la pantalla. "¿Ya comes?" Y yo... "Pues sí". Me ha preguntado que cuánto tiempo hace que no me hago una analítica completa. Y yo... "No recuerdo haberme hecho una en mi vida". Ahí me ha mirado. Ha cogido una plantilla de analítica y ha empezado a hacer cruces y cruces y cruces en todos los apartados. Y yo pensando en el pedazo bocadillo de chorizo que me voy a tener que meter para compensar toda la sangre que me van a tener que sacar. Y ¡Zas! Me planta un bote de orina con su probeta y todo. Y yo pensando en que mi resonancia magnética va a tener que esperar, pero esperar... esperar, porque esta mujer iba por otro lado diametralmente opuesto. Mientras yo trataba de añadir elementos de mi mareo que me parecía que lo hacían diferente: lo de los hormigueos, lo de las náuseas, el hecho de que el aire fresco no me lo alivie ni un poco, etc. Pero ella, como quien oye llover, venga a hacer cruces y cruces. ¡Olé-olé-y-olé! 12/01/2006 12:45 Comentarios » Ir a formulario
El día que tenga que ir yo al médico no sabré ni por donde empezar, hace tanto que no piso una consulta...
Jejeje, yo creo que todos pensamos que el médico es una especie de mago que te mira, te adivina lo que tienes y te da unas píldoras al momento. Bueno, no te preocupes, seguro que lo de los mareos no es nada, stres, cansancio... Fecha: 13/01/2006 12:54. |
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