elMundoSegún S TIPRUEBATE MIS ZAPATOS |
![]() |
|
BUEN COMIENZO![]() Estuvo bien la noche. La Nochevieja, se entiende. Cené en casa de mi familia política. Fue superdivertido. Un poco raro, eso sí. Es el primer año que pasaba la Nochevieja fuera de casa y, a ratos, se me hizo durillo. Pero me lo pasé muy bien. Son muy bulliciosos, mucha gente hablando todos a la vez. No sé. Una familia-familia. No quiero decir decir con esto que la mía no lo sea, claro que lo es, cada familia es un universo. Pero es que la familia de mi novio me recuerda a las películas españolas de los años 60... ésas en las familias eran super-numerosas y que siempre estaban liándola: la madre de aquí p’allá con el pollo, los hermanos pequeños peleándose en el suelo de la cocina, el padre dándole la charla a la niña mediana, la hermana mayor en plan "yo paso de todo", encerrada en la habitación mientras habla con el novio por teléfono, la abuela y el abuelo mirando la tele... no sé. Bullicioso. Todo muy dinámico y divertido. En el momento de las uvas llamé a mi casa y me las comí con mi familia. No hubiera podido hacerlo de otra forma. Chica, soy una romántica llorona. Luego nos pusimos a bailar ahí todos, al son de lo que fuera que echaran por la tele. Y mi suegra, toda salada, gritando "¡¡a bailar, a bailar, que da buena suerte!!" Y yo venga a bailar, como si me hubieran dado cuerda, que no estoy para tentar a la suerte. Me lo pasé superbien. Después de la sobremesa, de hablar de futurólogos y poderes mágicos y cosas así (cómo me gusta este tema, cómo me gusta) JOrge y yo nos bajamos a la calle. A brindar con sus amigos. ¿Cómo iba yo a saber que el plan era hacer un botellón en la mitad de una acera, a no sé cuántos grados bajo cero? Yo ahí, toda congelada, que casi me desmayo cuando sin querer meto el pie en la bolsa de hielos, empapándome todo el zapato y las medias. ¿Alegría-alegría? Después de casi una hora de agonía, nos pusimos en marcha. ¿Y adónde vamos? ¡¡¡A la casa ocupa!!! Sí, sí, a la casa aocupa, allí donde el calorcito es considerado un privilegio de los fachas de derechas. Madre mía. Un bar imrpovisado, separado de la calle por un par de lonas colgadas. Eso sí, la música estuvo guay, ahí ochentera, en plan Alaska. Muy bien, muy bien. Y el precio... una caña, un euro. Eso es otra ventaja, ¿no? Pero mi pobre piececito, congelado... De cualquier manera, me gustó. El balance fue bueno. Sobre todo si me acuerdo de la Nochevieja anterior, en Donosti. Ni siquiera salí. EStaba pasando un momento difícil, por no hablar de lo deprimente que me resulta la Nochevieja donostiarra. Así que me quedé en casa, bastante depre. Ahora, dándole un par de vueltas al tema, me planteo: ¿quizá este año ha sido tan flojo por eso? Porque lo arranqué en casa, triste, sola, pesimista. Si esto es verdad, está claro que este 2006 será, entonces, un año divertido. Virgencita virgencita... que sea un buen año. 02/01/2006 11:39 Comentarios » Ir a formulario
Jajajaja, seguro que lo sera, a pesar de la hipotermia (no me salía la palabreja, y dejar de ser pedante NO es uno de mis propósitos para 2006, jejeje)
Fecha: 02/01/2006 13:18.
Suena divertida, sí,la verdad, no sé, con tu relato de la nochevieja madrileña me imaginaba a adriana ozores con la bandeja del horno por el pasillo de la casa
Fecha: 02/01/2006 14:26. |
TemasArchivos
Enlacesotras vidas, otras locurasestar al díame suena tu voz...Otros
|